lunes, 15 de febrero de 2010

ELECCIÓN DE RECURSOS.



ELECCIÓN DE RECURSOS.
La importancia que los recursos didácticos tienen en los procesos de innovación ha llevado frecuentemente a asociar creación de recursos con innovación educativa. Fundamentalmente porque los recursos son intermediarios en los saberes curriculares, y si queremos incidir en la forma de apropiarse de los saberes por parte de nuestros alumnos debemos construir los recursos didácticos que constituyan un importante incentivo pedagógico.
La innovación educativa suele venir asociada, entre otras cosas, a la revisión de los materiales educativos. La producción de nuevos materiales y recursos didácticos siempre ha marchado paralelamente a las reformas educativas y movimientos de profesores innovadores, bien como objeto último de la innovación o bien como instrumento para alcanzarla.
Una de las muchas tareas que realizamos los profesores durante los cursos escolares consiste en la producción de materiales y recursos didácticos con diferentes propósitos. Este ejercicio ha estado desde siempre ligado a la profesión docente y a la cultura de los centros escolares, por lo que la discusión sobre el nivel de competencia de los profesores en la producción de materiales constituye uno de los elementos clave de los procesos innovadores. Por lo tanto la práctica de la enseñanza y las condiciones en que la misma se desarrolla, hacen difícil que nosotros como profesores podamos en muchos casos diseñar e implementar nuestras propios recursos didácticos por tal razón es de gran valor que cada docente realice el ajuste necesario en la elección, elaboración e implementación de los recursos didácticos que impacten la vida académica de los discentes, por supuesto tomando muy en cuenta las herramientas tecnológicas que tenga a su alcance.
Nuestra práctica profesional se caracteriza, por una continua toma de decisiones como reacción a la situación problemática que los distintos contextos geográficos, económicos y académicos impactan la cotidianidad académica de los centros educativos.
Es indudable que los márgenes de libertades pedagógicas pueden ampliarse para lograr una mayor autonomía profesional. Y, en la dirección de llegar a ser profesores más dueños de nuestra propia práctica, suelen plantear algunas voces de la renovación pedagógica la desaparición de cualquier medio fundamentalmente el libro de texto que ejerza de intermediario entre el profesor y el alumno. En mi opinión, la pretendida autonomía profesional se logrará mejor mediante la existencia de variados recursos didácticos de calidad y la mejora de las destrezas profesionales respecto al diseño, selección y utilización de los mismos por parte de los profesores.
Sería problemático, sin embargo, ocuparnos del perfeccionamiento de las destrezas relacionadas con los recursos sin atender, previamente, al contexto en el que dichas destrezas se han de ponerse en práctica. Y, ello nos lleva al estudio de las decisiones de los profesores en su práctica profesional, decisiones que, directa o indirectamente, afectan a los medios, materiales y recursos didácticos y, al mismo tiempo, están influidas por ellos.
Los diversos recursos con los que dispongamos como profesores y nuestra capacidad para aprovechar y buscar recursos fuera de los centros y de las aulas, nos ayudaran a poder plantearnos unas actividades u otras. La misma experiencia que tenemos y los materiales disponibles y las ideas que nos guíen nos harán buscar recursos didácticos apropiados, más variados y atractivos para nuestros alumnos.
En la misma línea de considerar que todo proceso de innovación incorpora diseño y elaboración de recursos didácticos, suele ser habitual en los programas de formación de profesorado relacionados con las TIC, informática y vídeo, sobre todo– dirigir la atención hacia la producción, hacia la creación de los recursos, más que a la explotación de los mismos en el aula y a su integración en el aula.
En mi opinión, al profesor se le debe de preparar, sobre todo, en todas aquellas destrezas relacionadas con la explotación didáctica de los distintos recursos. El docente es un profesional de la enseñanza, sin embargo, el maestro se enfrenta continuamente a procesos de producción en función de las decisiones de planificación que realiza y, en concreto, del proceso de selección. Puede ocurrir en muchos casos que el profesor se encuentre con recursos perfectamente ajustados a sus necesidades o los listos para utilizar o en caso contrario puede ocurrir que el proceso de integración requiera una adaptación y/o manipulación de los recursos o puede ocurrir que los recursos didácticos no exista en el mercado académico.
Según sea el caso, nosotros como profesores debemos adaptar los recursos didácticos que encontremos en el mercado académico o incluso en internet a sus nuestras necesidades labores de reelaboración, intervención técnica, o debe producir nuestros propios materiales que requiramos.
En general, pocos recursos didácticos comerciales, institucionales o procedentes de los mass-media, salvo los libros de texto, se suelen ajustar a las necesidades de todos los profesores. Pocos materiales pueden considerarse “listos para utilizar”.
Cada profesor, en función de la situación didáctica a la que se va a enfrentar, debería integrar y ajustar los recursos didácticos, realizando una labor de adaptación de los distintos medios que puede variar desde estructurar recursos didácticos complementarios.
Aunque suele ser habitual utilizar los distintos recursos didácticos audiovisuales, videográficos o informáticos, tal y como se presentan siguiendo simplemente las orientaciones del productor, la costumbre o las rutinas de cada profesor, estos recursos no suelen reunir las características necesarias de ayuda complementaria para una mejor comprensión de los saberes se trata por consiguiente de elaborar/reelaborar la guía didáctica, o el material complementario como partes integrantes de los recursos didácticos.
Es difícil separar los procesos de innovación educativa de la reflexión y de los procesos de creación de los recursos didácticos. Como he dicho, cualquier proceso innovador aborda de una u otra manera el asunto de los recursos didácticos.
Pero esta estrecha relación no debe llevar a procesos de producción que sobrepasen las competencias del profesorado involucrado.
La elaboración de programas en vídeo por parte de nosotros como profesores (o mejor, profesores y/o alumnos) o la creación de materiales multimedia, supone dotarnos a nosotros como profesorado de instrumentos que nos familiaricen y nos ejerciten en la utilización práctica de nuevas técnicas educativas, pero, a su vez, desencadena un proceso de introducción progresiva en el aula (o en el centro) de una modalidad de enseñanza-aprendizaje más centrada en los medios didácticos y en el trabajo autónomo de los alumnos y menos en el libro de texto y en el trabajo repetitivo del profesor.
Por tanto, aventurarse en el camino de la producción supone, ante todo, utilizar el vídeo como medio de investigación. Investigación que se refiere tanto a las distintas formas de expresión audiovisual, como a los modos de presentación, o al desarrollo de los saberes a través de estrategias variadas, la observación e interpretación de la realidad, etc.
Otro tanto puede decirse del ordenador. La creación de programas informáticos por parte de los profesores debe responder a procesos de investigación y a proyectos colaborativos, donde los elementos cruciales se sitúen en la proximidad de la información al alumno. Existimos profesores capaces de generar programas que resuelvan los problemas que tiene planteados en las enseñanzas relacionadas con la naturaleza y el medio ambiente en nuestras propias aulas, a veces mucho mejor que sofisticados programas comerciales.
En definitiva, esta asociación entre procesos de producción de recursos didácticos e innovación educativa se ha de contemplar siempre desde un adecuado equilibrio que permita intervenir sobre los recursos sin demandar funciones y competencias nuevas a los profesores involucrados.

Saludos cordiales.
Edgar

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